Quenindiola: una marca fresca, elegante y divertida


¿Por qué os llamáis Quenindiola?

Ocurrió después de muchas tormentas de ideas. Este término expresa mejor que ningún otro la filosofía de la marca y la personalidad de quienes la creamos.

Quisimos crear una marca con la esencia de Galicia y Quenindiola es una expresión muy gallega, utilizada para referirnos a algo que nos gusta mucho, que nos sorprende gratamente, vamos… que ¡está Quenindiola!

¿Cuál es vuestro propósito como marca de ilustración?

Nuestro objetivo es reinterpretar, a través de nuestras creaciones, los iconos del patrimonio cultural de Galicia y convertirlos en obras de arte de pequeño formato. Con una imagen

#fresca #elegante y #divertida

representar esos iconos que hablan de la historia de nuestra tierra. O como nos dijo Rosa, de Ponferrada, en una feria:

“hacéis cosas que conocemos de toda la vida pero las hacéis de forma diferente”

Empezamos por proximidad, con iconos de Santiago como son, la Catedral, el Apóstol o el Botafumeiro. Luego pasamos a los más característicos del Camino de Santiago, como la concha de vieira o los propios peregrinos. Y poco a poco vamos ampliando nuestro catálogo de diseños con iconos de Galicia como la camelia, entre otros.

¿Para quién nace Quenindiola?

Quenindiola nació pensando en todos esos turistas que llegan cada día a Santiago de Compostela en particular, y a Galicia en general, y quieren llevarse de nuestra tierra un recuerdo singular.

Entre estos turistas hay amantes del arte, la artesanía y el diseño con la sensibilidad para valorar este tipo de artículos. Con ese objetivo nació Quenindiola, para crear productos artísticos que estos turistas culturales pudieran llevar como recuerdo de nuestra tierra.

Posteriormente, cuando salimos al mercado, hubo empresas que nos decían si podíamos hacer lo mismo pero personalizándolo con sus imágenes corporativas o lemas. Nos pareció una apuesta muy interesante y creativa, así que abrimos nuestro abanico de clientes.

Pensamos que si a las empresas les atrae un producto personalizado para sus trabajadores o sus clientes más selectos, también habrá personas interesadas en sorprender a alguien especial con un regalo hecho a medida. Comprobamos que sí las hay y en esto estamos trabajando, en conseguir productos que puedan ser parcial o totalmente personalizados para adaptarlos a cada cliente. Ya tenemos algunos en nuestro catálogo y la idea es seguir ampliando las opciones.

Siendo ilustradores, ¿por qué decidís ofrecer producto además de ilustración?

Ofrecemos ambas cosas, según las necesidades de cada cliente.

Sí que es cierto que nos gusta trabajar con artesanos gallegos, cuya filosofía está alineada con la nuestra. Esto nos permite combinar un soporte artesanal con el valor artístico de nuestras ilustraciones. Nos encanta ese resultado final que transmiten los objetos hechos con mimo y con cariño.

Aparte de ser artísticos, queremos que nuestros productos sean prácticos y que no se conviertan “objetos acumulapolvo”. Determinados artículos resultaban interesantes cuando los televisores eran de tubo. Se  ponían encima del aparato y nos permitían presumir ante familiares y amigos de que habíamos viajado. Pero ahora los televisores son planos y viajar ya no es tan exclusivo [risas]. 

¿Qué es lo primero que destaca la gente cuando os conoce?

Llama mucho la  atención, y nos lo comentan con frecuencia, la imagen tan reconocible que tenemos y cómo la mantenemos en los diseños personalizados.

¿Y cómo la conseguís?

Trabajamos solo con 4 colores, precisamente para conseguir esa imagen tan reconocible, y son: azul, rojo, blanco y negro. Elegimos estos colores por su fuerte relación simbólica con Galicia.

Para el estilo gráfico nos inspiramos en las formas bidimensionales del románico gallego. A partir de ahí creamos nuestro propio código y lo aplicamos en cada diseño que hacemos.

Supone mucho tiempo y trabajo porque tiene que haber un estudio y una observación muy al detalle de ese icono. Se hacen varios bocetos hasta que al final conseguimos uno que nos gusta realmente. Y una vez tenemos claro el boceto sobre el que vamos a trabajar, hay que abstraerlo e interpretarlo bajo nuestro código. Es un trabajo minucioso que lleva su tiempo, pero al final vale la pena.

Resultado de todo eso es la imagen tan reconocible que destaca la gente que nos conoce cuando ve un expositor de productos Quenindiola.

¿Algún comentario que os haya marcado especialmente?

Sin duda nos sentimos muy halagados cuando escuchamos palabras como las de Elena, de Lugo:

“quiero que os conozcan y voy a mandar una postal vuestra a mis tíos de Montevideo para que vean qué cosas tan chulas se hacen en Galicia”. Es que me hacéis sentir orgullosa de las cosas que hacemos aquí”

Estos mensajes son los que nos hacen sentirnos recompensados por todo el trabajo dedicado para crear esta marca y todo lo que ella representa para nosotros.

Gracias a todos los que dedicáis parte de vuestro tiempo a conocernos.

Quenindiola